Stefan Zweig en Uruguay
- Martín Prado García
- 15 jun
- 3 min de lectura
Cincuenta y cuatro paginas me fueron suficientes. Viajaba a Flores desde Montevideo cuando descubrí al escritor que hoy gobierna mi biblioteca. Aquel libro no destacaba para nada en la estantería de clásicos en tapa dura de la librería en la que trabajo, pero ese apellido, Zweig, quedó resonando en mi cabeza mientras los acomodaba. Tomé aquel ejemplar y leí la contraportada. La historia de Mendel, aquel librero de memoria inigualable me sedujo y no pensé dos veces antes de guardarlo en la mochila. Finalizada la jornada laboral, me embarque rumbo a mis pagos, lectura mediante. Cincuenta y cuatro paginas, nada más necesita Stefan Zweig para conmover al lector. Fue el inicio de un tipo de relación que nunca había experimentado, me introduje de lleno en la obra, pero sobre todo, en la vida del escritor vienés. Todo lo que leía me gustaba, no era posible, nunca había experimentado algo igual, estar seguro de cuánto vas a disfrutar de un libro por el simple hecho de saber quién es el autor. Zweig era sinónimo de todo eso. Más tarde supe que había visitado Uruguay y no solo una vez, sino dos. Lo que más llamaba mi atención era la ausencia de información respecto a estas visitas que había en internet. Reparé aún más cuando tomé conciencia del vacío que existía con respecto a ellas en la mayoría de los trabajos biográficos que se han escrito sobre su persona. Tenía que hacer algo.
Desde 2024 he dedicado todo el tiempo que me ha sido posible a investigar, recolectar y organizar elementos que vinculen a Stefan Zweig y mi país, Uruguay. Durante este tiempo no he dejado de maravillarme con la aparición de datos y documentación cuya existencia ignoraba completamente. Lo que hoy les presento no es más que el cúmulo de toda esa información, organizada y editada en formato de -muy pequeño- libro. Stefan Zweig llegó a Uruguay por primera vez en 1936, en aquella ocasión realizó una escala de pocas horas en el puerto de Montevideo mientras se dirigía al Congreso Internacional de Escritores que se realizaría aquel año en Buenos Aires. Cuatro años más tarde, en 1940, volvió a Uruguay, esta vez para realizar varias actividades en la capital, entre ellas, una exitosa conferencia a teatro lleno que fue transmitida por radio Carve. Sin embargo, el motivo principal de su llegada a Montevideo, probablemente haya sido la posibilidad de visitar un desaparecido museo, único en su tipo, que le abrió la posibilidad de continuar con el que llamó, el proyecto de su vida. Además, por azares de la vida, Zweig se vinculó con varios uruguayos. Rescatar estos acontecimientos, inmortalizarlos en papel, es el objetivo de este humilde trabajo independiente que vengo a ofrecerles.
La obra del escritor austríaco Stefan Zweig vive hoy un nuevo auge. Quien fuera uno de los intelectuales más populares de la primera mitad del siglo pasado, ha resurgido y goza nuevamente de gran popularidad. Soñador de la unidad espiritual del mundo, la destrucción de Europa lo llevó a refugiarse en América, donde recorrió varios países y vivió hasta sus últimos días. En sus aventuras sudamericanas pasó dos veces por Montevideo, la primera vez, en 1936, representó apenas una escala mientras se dirigía a su verdadero destino; la segunda lo trajo con la ilusión de encontrar aquí la información necesaria para su gran proyecto de vida, el «Gran Balzac». Personajes, lugares, artículos de prensa y correspondencia, son la clave de este trabajo que intenta rescatar del olvido la presencia de otra ilustre figura en Uruguay.

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ISBN: 9789915442204



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